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Por descifrar quien somos,
la identidad perdimos.
Por digerir la angustia,
se disfrutó el duelo.
Las respuestas se funden silenciosas
la lucidez se descubre en el olvido,
y la claridad en el seno
de pequeñas construcciones
que de pie se regocijan confundidas
como almas que respiran
y que insisten en ahondar
en la vastedad del sin sentido,
en verdades reflexivas
que emergen cuando al fin,
se Es al fluir,
al olvidarse de pensar.