martes, 6 de marzo de 2012

-Lo lamentarás algún día. Es curioso que no puedas comprender lo que trato de explicarte: son tus seis sentidos los que te engañan y te inducen a creer, no solamente que tienes seis sentidos, sino también que entras con ellos en contacto con un mundo exterior real. Si no fuera por tus ojos, no me verías. Si no fuera por tus oídos, no oirías a ese avión. Si no fuera por tu olfato, no olerías la menta de medianoche. Si no fuera por tu lengua, no distinguirías sabores entre A y B. Si no fuera por tu cuerpo, no sentirías a Princess. No hay tal yo, no hay avión, no hay mente, no hay Princess, no hay nada. ¿Es que quieres ser un engañado todos los momentos de tu vida?
-Si, eso es lo que quiero. y doy gracias a Dios que haya surgido algo de la nada.
-Bien, tengo algo nuevo para ti. Es en el otro sentido, que la nada ha surgido de algo. Y ese algo es Dharmakaya, el cuerpo del Verdadero Significado. Y que la nada es esto y que todo esto es confusión y charla. Me voy a la cama. [...]

Jack Kerouac [Los vagabundos del Dharma]

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